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“Guillermo Nicolás”

CESGUIN

Bueno, ¿y dónde está Dios?

Autor: José Ángel Ortigoza Hernández

Bueno, ¿y dónde está Dios?

Episodio I

HOLA! Mi nombre es Tomy, y si de algo estoy seguro, es que soy el niño más inquieto del aula. Pero bueno, inquieto no quiere decir que sea grosero ¿eh?, estoy inquieto de conocer lo que me rodea, pues todos los hombres deseamos el conocer, ¿cierto?, ¡cada día me asombro mucho más!, por ello hago muchas preguntas.

A muchos les da miedo preguntar, les da miedo porque “qué dirán” de ellos. A veces también el hecho de preguntar incomoda a ciertos adultos, como cuando pregunté a mamá Sofi sobre cómo es que vienen los bebés al mundo: 

―Mami, ¿Cómo vienen al mundo los bebés? ―pregunté con impaciencia.

―Vienen por la cigüeña ―contestó con rapidez como queriendo cortar el tema.

―¿Pero cómo nos trae la cigüeña? ―seguí insistiendo.

―Mi vida, existe un lago donde están todos los bellos bebés del mundo ―exclamó con ternura― y en verano, al tener que viajar las cigüeñas, toman en una sábana a los bebés y los llevan a la casa de unos papás que los van a amar con todas sus fuerzas.

Sin duda, la explicación de la cigüeña me pareció fascinante. Tiene mucho sentido, piénsalo. ¡Con razón nuestros papás nos quieren mucho!, sólo me quedó una duda… ¿Qué es una cigüeña?, lo bueno es que eso no me quitó el sueño, para ir en primero de primaria, sé que aún hay más que conocer.

Mi papi Louis es filósofo y los filósofos saben muchas cosas, las cuales espero también aprender yo. Él me llama su “pequeño filósofo” diciendo que así era el de chiquito, con mucha curiosidad, muchas ganas de conocer y aprender sobre el mundo, sobre las personas y sobre Dios. El día a día nos trae nuevas sorpresas que esperan sean descubiertas por gente inquieta de saber. 

Episodio II

Otro nuevo día en la escuela, me gusta mucho ir pues aprendo cosas nuevas cada día. La señorita Nancy es nuestra maestra y ¡nos quiere mucho!

―Mis niños, buenos días ―exclamó miss Nancy― saquen su libro de Formación Cívica y Ética y ábranlo en la página cincuenta y cinco.

― ¡Listo maestra! ¿El tema de religiones en el mundo? ―dijo Sally.

―Sí, hoy hablaremos sobre las religiones en el mundo y el respeto que debemos tener hacia las creencias de los demás.

La maestra Nancy siempre nos tiene mucha paciencia, y nos explica detalladamente cada uno de los temas. En el tema de religión nos enseñó que algunos en el mundo se llaman cristianos, pues creen en Jesús de Nazareth; otros llamados musulmanes creen en un señor llamado Mahoma; los budistas siguen a Buda, y los judíos creen en Yahvé. ¡Sin duda es importante respetar a cuantos creen en ellos!

Papá pasó por mí a la escuela. En el camino a casa, mientras tomaba un jugo de manzana (es mi favorito), me quedé pensando en el tema de las religiones. Las personas creen en Dios, y en eso no hay duda, pero bueno ¿y dónde está Dios? ¿Será que Dios tiene una casita como la mía?; y si está en el cielo ¿Por qué yo no lo puedo ver?, ¿Doggy ―mi perrito― cree en Dios?

―¡¡Papá!! ―dije ansioso, mientras él conducía― ¿Los perritos creen en Dios?

―¡No Tomy!, los perritos no creen en Dios, sólo las personas creemos en Él.

―Pero ¿Por qué sólo las personas creemos en Dios?

―Porque nosotros tenemos autoconciencia y experimentamos el deseo de conocer aquello que está fuera de nuestros alcances. Los perritos no piensan como nosotros (no tienen razón), no aman como nosotros y tampoco tienen voluntad, eso es lo que nos hace esencialmente humanos.

―¡Gracias, papá! ―Muchas veces no entiendo muy bien todo lo que me dice, pero algo me queda claro, Doggy no cree en Dios.

Episodio III

Ding dong, toqué el timbre de la casa y al oírlo, mamá nos esperaba con los brazos abiertos, igual Doggy saltaba de alegría por volvernos a ver. ¡Ya estaba lista la comida!, una rica sopita y una milanesa de pollo. Terminamos de comer, pero algo no dejaba de sonar en mi cabeza desde que salimos de clase. La duda me seguía dejando intranquilo, ¿Dónde está Dios?

Episodio IV

Por la tarde, decidimos salir al parque, mi mamá y yo. A mí me gusta andar en bicicleta, apenas estoy aprendiendo y por eso tiene aún rueditas, en cuanto ya pueda andar sin caerme, se las quitaré, espero ese día con ansias.

Lo que más me gusta del parque (además de andar en bici) es comer helado de fresa. Mi mamá me compró uno y nos sentamos en una de las banquitas del parque. El atardecer estaba muy bonito, los pajaritos regresando a sus casas, el cielo pintado de naranja y amarillo y el viento que corría despacio.

En medio de eso, mi pregunta decidió interrumpir la tranquilidad de la tarde.

―Mamá, ¿Dónde está Dios?

Mi mami se quedó en silencio, como cuando realicé la pregunta de los bebés. Después me miró con ternura y amor.

―Dios está allá en el cielo Tomy, desde ahí él nos cuida y nos ve.

―Pero ¿por qué sólo nos ve y no baja aquí a comer helado con nosotros?

―Dios está ahí en tu corazón ― respondió Mamá.

―Pero ¿por qué se esconde? ― Mamá bajó la mirada, respiró profundo y me dijo:

―Tal vez Tomy, Dios no está en algún lugar físico. Dios es lo que los hombres anhelan llegar a ser, lo que sueñan tratando de ser mejores. Es como un dibujo, donde plasmamos todas nuestras virtudes, nuestros deseos y nuestras acciones; es una proyección de nuestro ser humanos, es la revelación de los secretos del corazón, es la confesión de lo más íntimo que tenemos.

―Mami, entonces ¿Dios está en lo que hacemos y queremos? ―Mamá me abrazó fuertemente y sin soltarme.

―Si chaparrito, Dios está en ti cuando sientes amor hacia alguien, cuando deseas el bien a tus amiguitos, al compartir tu pan, cuando juegas en la escuela, y en este momento, estando aquí en el parque. Dios no está allá afuera, es lo que tú puedes ser desde dentro.

Esa plática con mamá sin duda me dejó muy contento; seguimos comiendo helado viendo el atardecer, meditando juntos que Dios está en nuestras acciones y sentimientos. Entendí que tal vez no debía buscar a Dios mirando el cielo, sino más bien, aprendiendo a ser humano.

“La religión es la revelación solemne de los tesoros ocultos del hombre, la confesión de sus pensamientos más íntimos, la declaración pública de sus secretos de amor” 

― Ludwig Feuerbach, La Esencia del Cristianismo

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